El ajolote luchador y las monedas que no vendemos
Rail Critters es gratis y no tiene anuncios. Con la próxima versión va a tener algo nuevo: cosas que se pueden comprar con dinero real. Antes de contar qué son, queremos contar cómo lo decidimos, porque la pregunta de fondo no era qué vender, sino qué no vender.
No queríamos hacer otro juego que a los diez minutos te ofrece un cofre o una oferta que se acaba en una hora. Así que, antes de abrir la caja registradora, nos pusimos a hacer cuentas.
Primero, que todo se gane jugando
Antes de pensar en compras revisamos la tienda de monedas. Hicimos la cuenta de cuántas monedas junta alguien que apenas empieza, alguien que juega un rato cada día y alguien que ya corre lejos, con el premio diario, el reto del día y las misiones. Con los precios de antes pasaban dos cosas: quien empezaba tardaba cinco días en estrenar su primera ropa, y quien jugaba seguido compraba todo en menos de dos semanas y después ya no tenía en qué gastar.
Para la cuenta imaginamos a tres jugadores durante dos meses: uno que llega a unos 350 metros por partida, otro a unos 800 y otro a unos 1,600. Con los precios de antes, el tercero se quedaba sin nada que comprar en menos de una semana.
Ajustamos los precios para que el gato se estrene el primer día aunque corras poco, y para que todo lo de la tienda llegue en unas tres semanas jugando un rato diario. De paso bajamos el peso de las mejoras: eran el 60 % de toda la tienda y ahora son menos de la mitad. El poder no debe costar más que el estilo.
Había otra razón para tocar las mejoras. Antes, cada nivel costaba el doble que el anterior, y la mejora del imán se alimentaba sola: entre más dura el imán, más monedas juntas, y entre más monedas juntas, más rápido compras el siguiente nivel. Ahora suben poco a poco: 200, 400, 700, 1,000 y 1,500 monedas. Los premios no cambiaron: sólo los precios.
Si ya habías comprado algo, no pierdes nada. El juego guarda lo que tienes, no cuánto pagaste por ello.
Lo que no vendemos
Con eso claro, la regla salió sola: nada que dé ventaja se vende. No vendemos monedas, porque en cuanto se venden, cada precio de la tienda empieza a parecer puesto para que pagues. No hay anuncios, ni vidas que se acaban, ni cajas sorpresa, ni ofertas con reloj. Es la misma regla que seguimos en Lumbre, la última luz.
Esa regla no salió de la nada. Cuando lo investigamos para Lumbre vimos un patrón claro: los jugadores premian a los juegos que se juegan limpio y castigan a los que venden monedas, energía o cajas. A esos últimos los comparan con casinos. No queríamos que nadie comparara a Rail Critters con un casino.
Lo que sí vamos a vender cambia sólo cómo se ve el juego: un personaje y una ropa exclusivos, una forma de apoyar al estudio y un paquete con las tres cosas. Se compran una vez y son tuyos para siempre en tu cuenta: si cambias de teléfono, «Restaurar compras» los trae de vuelta. Hasta el logro «Toda la pandilla» se sigue ganando sin pagar: cuenta sólo a los personajes de monedas.
Por qué un ajolote, y por qué luchador
Si íbamos a tener un personaje exclusivo, tenía que ser de aquí. El ajolote vive en los canales de Xochimilco y es de los animales más queridos de México. En el juego corre de espaldas, como toda la pandilla, así que su cara no se ve: lo que lo distingue son las branquias, tres de cada lado, que se mecen al correr, y la cola plana que ondula como si nadara.
La ropa exclusiva tenía que combinar con los seis personajes. La lucha libre fue la respuesta: de espaldas, lo que se ve de una máscara son sus agujetas en la nuca, y eso quedó. Tiene flamas doradas, mallas azules y cinturón de campeón. Aquí están el ajolote con las seis ropas y los seis personajes con el traje de luchador:
Los dos siguen la misma guía que el resto del juego: la misma paleta de 32 colores y la misma luz. Al sumarlos, la pandilla pasó de 25 combinaciones de personaje y ropa a 36, y las 25 de antes quedaron idénticas. En la tienda, los exclusivos llevan una estrella morada para que se distingan de lo que se gana con monedas.
«Apoya al estudio» es una propina y ya. A cambio, el menú te da las gracias con un corazón bajo el título, para siempre. Nos pareció más honesto que inventarle un beneficio.
Cuánto cuesta
El precio sugerido es de 29 pesos por el ajolote, 29 por el traje de luchador y 49 por el apoyo al estudio. El paquete con las tres cosas cuesta 79, menos que comprarlas por separado. Google Play muestra el precio de cada país. Cuando compras algo, el juego te lo pone de una vez; cada vez que abres el juego, revisa tus compras en silencio y no te cambia lo que traes puesto.
Cuándo llega
Las compras salen con la siguiente versión de Rail Critters en Google Play. Antes publicamos el aviso de privacidad nuevo: explica que el pago lo hace Google Play con tu cuenta, que no vemos los datos de tu tarjeta y que lo único que nos llega es el registro de la venta. Los términos de uso también se actualizaron: dicen qué se vende y qué no, que los reembolsos se piden a la tienda y que lo comprado vuelve si reinstalas el juego.
Mientras tanto, esa versión ya está en prueba cerrada, y en la página del juego hay una sección nueva, “La tienda”, con las cuatro cosas en vitrina. Puedes verla en la página del juego.
Lo que aprendimos: antes de decidir qué vender, conviene revisar cuánto cuesta lo que ya se regala. Con la tienda de monedas en orden, la línea entre lo que se gana jugando y lo que se compra se dibujó sola: el estilo se puede comprar; el avance, no.